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| Esto es lo que hace falta para cubrir todas las necesidades nutricionales. |
Hoy he ido a visitar Potsdam, un pueblo de cerca de Berlín y de nuevo repito: nos llevan años de ventaja, aquí el sistema de cercanías funciona, no como en España. Lo que no está tan bien es la infancia. Aquí los niños sufren un déficit de cariño paterno que les lleva a hacer cosas como abrir y cerrar las puertas del tren dejando miembros fuera del vagón. Yo si esto aquí es lo normal que baje Dios y lo vea. Hablando de niños, todavía hoy estoy traumatizado después de que ayer, cuando me dirigía cual hidalgo campeón al baño, a cambiarle el agua al canario, la puerta de mi piso se abrió y ella manaron cientos de niñas de 8 años con largas cabelleras ofensivamente rubias. Al más puro estilo anuncio de la vuelta al cole.
Lleguemos a lo que de verdad interesa, lo que más me fascina/asusta desde que he llegado aquí. Si algo me toca los huevos de Barcelona son los millones de palomas que la habitan. Bien, en Berlín tampoco se quedan cortas pero, a diferencia de mi ciudad, aquí hay un nuevo modelo de paloma. Más estilizado, más grande y con el pico más largo, vamos, una paloma supereficiente. Tengo la teoría de que son palomas veteranas que han llegado a un nivel que el resto no y han evolucionado. Yo me he tomado la libertad de clasificarlas como: "Überpalomas" y tras estudiar sus costumbres puedo decir que son unos bichos muy chungos de los que más vale ser amigo, pues más de una vez he visto cadáveres de paloma regular y überpalomas dándose de ellos un festín.
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| Es una cosa así pero mucho más llena de mugre |
Y ala, dejando el asco en el cuerpo del lector, me despido.


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