lunes, 29 de agosto de 2011

Día 16: Der Apocalyptische Reiter

Hoy he vuelto a sentir la pereza esa de cuando te levantas sabiendo que tienes que ir a clase, el ir retrasando el despertador de cinco en cinco minutos a base de ir sacrificando cosas esenciales como: Desayunar, hacerse el bocata, afeitarse, acabar los deberes, ducharse o, por último, hasta vestirse si es preciso. Yo en verdad no he sacrificao nada que pa algo vivo a diez minutos del cole. Me han subido de nivel en el cole, lo que estaría bien si no me costase ya seguir las clases del nivel en el que estaba, de todas formas, veo a gente más perdida que yo y eso me consuela.

Lo raro de aquí es la profesora. Una señora que según dice, tiene 50 años, aunque yo juraría que se quita unos cuantos. Dicha mujer presenta un cuadro clínico preocupante. Algún tipo de demencia debido a, o bien una edad muy mal llevada, o bien una excesiva ingestión de sustancias nocivas para el organismo. El caso es que sin cortarse un pelo ha pedido consejo sobre fabricación de bombas caseras a una chica solo por ser vasca (Que vale, que si, que todos solemos entender: "Soy de la Kale Borroka" cuando alguien nos dice que es vasco, o eso, o que levanta pedruscos por afición, pero de ahí a sacarlo en clase...) o como ha descrito con todo lujo de detalle lo que es un ojete para que un koreano pudiese decirle como es esa palabra en su idioma.

Después de clase he ido a comer a casa. Tenía intención de cocinarme algo, pero al final me he comido unos sandwiches de jamón del malo por tal de coincidir con el pavo de la casa en la cocina. Si ya da mal rollo cocinar en una casa que no es la tuya, cuanto más cuando está el casero sonámbulo delante. No quiero que me vea usando las cazuelas para freír cosas y mucho menos como le mango aceite de oliva porque el de girasol es un asco. Además el tío este ni se molesta en fregar lo que usa (Creo que ya he hablado antes de lo guarra que es esta gente) y cada vez me quedan menos cazuelas en las que cocinar. He optado por secuestrar una en mi habitación pa que no me la enguarre. Aquí pocas opciones hay a cocinar, normalmente es arroz con algo, o salchichas de estas alemanas, porque si almenos fuese en plan butifarra con su carne picada y su pimientita por dentro vale, pero no, son de estas como hechas de masa uniforme y propensa a las mutaciones y acaba uno harto. Echo de menos las tortillas, huevos fritos y demás mierdas que hasta que no llegue a casa no volveré a comer. Aquí es que directamente no hay material para hacerlo.


Típica tortilla alemana
Por la tarde he visto un cacho de Berlín así como muy tradicional, pero con una cosa muy rara: una estatua de un tío así todo guaperas, cámara lenta, melena al viento, a lomos de un poderoso corcel encabritando, que sesgaba con su acero la vida de un dragón que atormentaba a su pueblo. Lo curioso era que a pie de la estatua estaba inscrito "KISS 1855". Yo ahora no se si esa estatua es una especie de alabanza al amor, o es que los del grupo de rock son más viejos de lo que parecen y aquello conmemora la vez que fueron allí a hacer un concierto. En cualquier caso, esa estatua es el Sant Jordi más bad-ass que he visto en tiempo y por eso merece ser aquí nombrada.


¡Todos temen la ira del corcel venoso!

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