domingo, 11 de septiembre de 2011

Día 28: Das Ende des Abenteuers

Antes de nada, quiero dedicar este último post a aquellos que dijeron: "Bah, seguro que al final haces un blog los primeros cuatro días y luego pasas", o alguna gilipollez similar porque está visto que hablar sin tener ni puta idea es gratis. A todos vosotros, os dedico esto desde lo más profundo de mi corazón:

¡Lecken sie meinen Arsch! (mirad la traducción en google si eso)


 Venga, ahora si que empezamos. Amanece con una pequeña llovizna mi última mañana en Berlín. Acabo de desayunar los restos que me quedan, adencento un poco la habitación y, con unos maletones como mi cabeza de grandes, me dirijo rumbo al aeropuerto. Bueno, me he despedido del viejo sonámbulo este, al menos ahora ya podré dormir tranquilo y sin tener que atrancar la puerta.

Llevar equipaje es de por si un coñazo, cuanto más en Berlín, que todo el suelo es como de un empedrao irregular de antes de la guerra que hace que las ruedecitas de la maleta se te vayan por donde les da la gana. El carril bici es más llano, pero allá tu, ahí te juegas la vida. Por la calle, en un parquecillo, algo ha rebatido mi teoría de que los alemanes no tienen sentimientos. Rodeado de crios y padres felices, había un señor disfrazado de monstruo peludo, enorme y adorable jugando con ellos. Seguramente forme parte de la campaña electoral en la que está ahora Berlín pero yo, si no fuese porque tengo ya los huevos negros, también hubiese ido a jugar con el monstruo.

Luego ya he llegao, no sin esfuerzo, al aeropuerto. Los aeropuertos están bien. Son como un zoo de humanos de todo el mundo donde ves espécimenes como señores bajitos, trajeados, con ojos rasgados y manejando todo tipo de instrumental de alta tecnología con inusitada destreza y dices con admiración: "Mira estos chinos, les ponen un cacharrete en las manos y hacen de todo" aún sabiendo que son japoneses. Ves a los fantasmitas del Pac-man tirando de carros de bebés y montones de maletas al lado de señores con bigote y muy marroncitos que se están tocando los cojones y piensas: "Si esto es vida, que baje Alá y lo vea" y ves a hordas de críos gritando y berreando, azuzados por sus padres y tu fuero interno solo atina a decir: "¡Arriba España!.

Encontrar de dónde sale tu vuelo es un periplo ya de por si. Este es uno de esos momentos en que uno se caga en su propia estampa por no haber capturado a un Pidgey al principio de la aventura al que ahora enseñarle la MO02 Vuelo. Pero bueno, tampoco fue tan complicado al final. De entremedia me estaba orinando, así por decirlo finamente, así que decidí ir a cambiar el agua al canario. Si, ahora mismo estarás diciendo: "¿Y eso a mi que narices me importa?" pero hay algo que tengo que comentar sobre la cultura alemana que se me ha ido olvidando todos estos días y es ahora o nunca. Los váteres, los uveceses... En Alemania la taza no tiene la forma cóncava clásica a la que estamos acostumbrados, no, allí (Ahora cuando digo allí me refiero a Alemania, que ya estoy en España) son como más planos, creando así un descansillo en el que se acumula tu producto durante unos segundos antes de irse para no volver jamás. Es una asquerosidad muy grande, aunque por otro lado tiene su utilidad: puedes mirar el color de lo que estás haciendo y, si está clarito, todo bien ¿que no transparenta mucho? Al urólogo. Claro que yo a decir verdad prefiero morir de una infección a que las rudas manos de un alemán me toquen el pito.

Si vives en Alemania, este podría ser tu urólogo.

Luego ya en el vuelo me temí lo peor, el sitio que me tocó era una mierda, y eso que iba en la ventanilla. Estaba rodeado de críos, críos de teta, de los que lloran, dan patadas, se mueven y, para colmo de males, todos los presentes menos tu van a reirles las gracias durante todo el viaje. Yo si pudiese abriría la ventanilla y los arrojaría sugiriendo a sus padres que hagan otro cuando lleguen a su destino. Bueno, estoy exagerando, los críos de teta no se portaron tan mal. El verdero terror vino a manos de las hijas de una señora gorda, pero no gorda normal, no, gorda de estas que dar vueltas a su alrededor con el coche se considera Gran Premio. Las putas crías, también rellenitas ehh, que las veías juntas y parecían dos profiteroles, no pararon de dar pataditas a mi asiento to el vuelo y encima, cuando me giro a decirle a su madre que las controle un poco, ésta va y me dice entre risas: "jeje, si es que nos niñas" Niñas? Y una mierda! Heidi y Clara son niñas, tus hijas son dos tumores extirpaos del ojete del mismísimo Satanás, puta!

Cuando ya el vuelo aterrizó sentí un gran alivio y ya fui a buscar la maleta a la ruleta esa de la fortuna que va sacando equipajes y a la que yo, a mis 21 añitos, todavía siento tentaciones se subirme. Yo lo que pienso es que eso debería estar más vigilado, porque ahí puedes llevarte tu maleta, o la de otro. Porque aquí el que no corre, vuela. Yo si veo una maleta más grande que la que llevaba yo, cojo esa. Ya al salir de la ruleta de la fortuna estaban mis padres ahí esperándome pa llevarme a casa, que yo no se ir. Mi madre, lo primero que me dijo al verme fue: "Niño, tu habotacion está tal cual la dejaste... echa una mierda". Gracias, mama, yo también te quiero.


Y aquí llega el final de mis aventuras. Gracias a todos los que las habéis estado leyendo y ya pa acabar con esto me despido.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Día 27: Preparativos

Hoy me he levantado y, tras mi merecido desayuno, me he puesto a hacer la maleta. He llegado a la conclusión de que la habilidad "Hacer maletas" te la dan al tener un hijo, al menos, yo no soy capaz de hacerla y mi padre si. Mi padre es todo un artista en la materia, lo mete todo bien dobladito, aprovechando todos los compartimentos. Hasta hace un reparto equitativo de pesos para que luego no cueste llevarla. Yo no se como este hombre no está trabajando para alguna escudería de Formula 1.

La clave es un equipaje como este, que no solo se lleva a el mismo si no que además puedes ir tu encima.


Después de hacer mi última clase con lo que, ahora si, estoy de vacaciones otra vez, me he ido a comer al restaurante de siempre. Uno en el que se come mucho y barato. He ido ya tantas veces que me conozco hasta a la plantilla. Tienen a una lesbiana gótica que parece nacida para trabajar ahí. Te lo trae todo a la perfección tal cual lo hayas pedido. Luego está "el empanao" un señor raquítico con voz de pito que se rige por la máxima: "Pídeme lo que quieras que te traeré lo que me salga de los cojones" y, por último, un señor alto y barbudo que no me gusta porque racanea mucho con las patatas fritas.

Después de comer he visto algo que me ha gustado mucho. Crios jugando en el parque a hacer combatillos entre ellos. Ver a un crío de unos 5 años, ofensivamente rubio, claro está, hacerle un suplex a otro, le hace a uno recobrar la fe en la humanidad. No se hacen daño porque aquí siempre llueve y los parques son auténticos barrizales. Me gustaría ver la cara de sus madres cuando llegan a casa llenos de mierda, que Alemania forma parte de lo que es la vida real y aquí no vienen señoras de pelo azul del futuro a lavarte la ropa.


Puede que esos críos algún día lleguen a esto.

He ido a por el Round 2 contra la maleta pero nada, no hay tu tía. Por suerte las maletas llevan una cosa que las hace mas grande porque a la vuelta siempre todo abulta más, pero me veo que al final tendré que hacer como cuando volvía de colonias: Saltar desde encima de la cama encima de la maleta y aprovechar los 2 segundos de compresión para cerrar la cremallera. Gracias a Dios no tengo que meter también un saco de dormir ahora. Resignado, me he ido a dar mi ultimo paseillo por Berlín, por última vez, me he jugado la vida.

Porque si, porque andar aquí es jugarsela. Uno sabe si sale de casa, pero no si vuelve. La calle está llena de peligros para los viandantes. Los berlineses carecen por completo de legislación de tráfico. Es imposible saber en que sentido va una calle y los semáforos no duran en verde una puta mierda. Aquí la gente no tiene sentimientos y solo distinguen lo legal de lo ilegal. La moralidad es algo que, junto a las persianas, los ascensores, los grifos monomando y los insecticidas, aún no se ha inventado. Por eso si no te ha dado tiempo e cruzar y te atropellan, el que lo ha hecho dormirá tranquilísimamente sabiendo que si te ha arrollado es porque él ya tenía el semáforo en verde. A todo esto hay que sumar que los tranvías van por todas partes. El otro día en casa fuí a echar un meo y, para entrar en el lavavo, tuve que esperar a que pasase el M10 con dirección al centro, una cosa exagerada.

Ya luego por la noche fui a cenar a donde siempre por última vez y creoque mi cuerpo agradecera la vuelta a la normalidad alimenticia. Necesito algo de lo se comer con cucharas, unas lentejas, uns garbanzos un potaje... bueno, eso último no, que encuentro que tiene un nombre bastante desafortunado.

¡Agur!

viernes, 9 de septiembre de 2011

Día 26: Especial bebidas.

Otra mañana de lo más normal llega a estas tierras. Se acerca el final de mi aventura y me atrevería a decir ya que el catarro que ya casi tengo dominado es el final boss de la misma, aunque vete tu a saber. En cualquier caso, en cuanto como allí algo en condiciones se me va to el catarro y todo.

Creo que voy a echar de menos el aire puro de las mañanas berlinesas, sobretodo cuando ha llovido. Este aire huele a pueblo, es como desfumar. debrían vender cigarros con aire de este porque te deja los pulmones más limpios que esnifar vicks vaporub.

En fin, que como siempre he ido a clase, hoy con la profe mala, pero debo reconocer que hoy no ha sido tan mala. Luego he comido y bla bla bla.

Seamos sinceros, hoy no he hecho una puta mierda interesante, pero bueno, como sabía que algún día así llegaría, me guardé un as en la manga, un as que casi me cuesta la salud estomacal pero aquí estoy. Voy a hablar de los distintos brebajes que toma la gente de aquí. En Berlín hay badulaques, eso si, regentados por fauna autóctona en cada esquina. ´Lo tradicional es pillar algo ahí y tomártelo a la intemperie, haga el frío que haga que para eso esta gente son alemanes y no tienen sentimientos, frío tampoco.


Ninguno de los badulaques de aquí esta mucho más limpio que este.

Empecemos por la bebida clásica; la birra. A grandes rasgos podemos distinguir la birra normal de la blanca. La birra normal es, como su nombre indica, normal. No difiere en nada de la que te tomas en España o en cualquier otro lado. Ya se que siempre esta el típico enteradillo que, yendo de listo, dice: "Bua es que en Alemania se bebe mucha mejor cerveza que aquí". Eso es mentira, y quien dice eso es un gilipollas. Todas las cervezas saben igual vengan de donde vengan o sean de la marca que sean. Si conocéis a alguien que lo dice, no seáis sus amigos, o dadle una hostia o quemarle el coche con él dentro. La cerveza sabe a lo mismo que allí, a cosa que si la tomas fría esta muy buena pero que en cuanto se calienta un poco parece que Ángela Merkel se haya encargado personalmente de menstruar en cada botellín.

La cerveza blanca, en cambio, en España es menos común. Son la Franziskaner, la Paulaner, etc.. todas las que acaban en "-aner" lo cual me hace desconfiar un poco de su procedencia pero bueno. Estas son de trigo y son como más sólidas, alimentan más y quitan sed y hambre a la misma vez.

En el tema refrescos tienen los típicos, Cocacola, Fanta (aunque esta solo de naranja), Pepsi y demás. La diferencia es que aquí la botella es de plástico más gordo porque es reutilizable, en pos de la protección del medio ambiente o como forma de dominación mundial mediante el contagio masivo de la Hepatitis B o la Mononucleosis.

Luego tienen una especie de refresco por antonomasia que es como gaseosa con sabor a manzana, que solo lo hay aquí. Ahora me diréis: "Noo, aquí también sacaron una Fanta de manzana!!" pero no, cuando digo gaseosa con sabor a manzana, no digo Fanta de manzana, no es lo mismo. Yo, cuando se trata de refrescos, se de lo que hablo y nadie puede llevarme la contraria (pa muestra, un botón -> http://capitanmolon.blogspot.com/2010/11/capitulo-6-las-bebidas-del-capitan.html) A esto le llaman "Apfelschorle" y está muy bien porque además de tener un sabor gustoso sin llegar a ser dulzón, tiene pocas calorías siendo apto para gente a régimen.

Otra cosa a la que los alemanes son muy dados es a las mezclas de cosas. ¿Sabéis eso que hemos hecho todos de críos en las fiestas de cumpleaños de mezclar Cocacola con fanta a ver que sale? Pues en Alemania lo venden ya hecho, solo que sin echarle ganchitos. Está bueno, se rige por la ley básica de las mezclas de bebidas; "Me gusta el reactivo 1, me gusta el reactivo 2 ergo me gusta el producto" [¡Alerta! esto no pasa siempre, hay elementos que unidos pueden crear el mayor desastre estomacal jamas contado. Véase leche con ketchup o lentejas con gominolas]. Por supuesto las mezclas clásicas como la cerveza con limón también la venden, y una bebida que parece que sea de la alta sociedad pero que al mirar la etiqueta ves que pone: "Vino tinto + cola", en efecto, el kalimotxo de toda la vida Dios.

Los alquimistas germanos han ido un paso más allá mezclando ambas cosas. Lo mejor de la clara y lo mejor del kali se unen para crear la madre de todas las bebidas guarras, la Sternburg Diesel, esto es, birra con Coca cola. Y ahí no acaba la cosa, aquí la birra la mezclan con todo: con zumo de cereza, con caramelo y hasta con miel. Todo eso sabe a lo mismo, a culo, sin ir más lejos, pero aquí se lo toman como si un manjar de los dioses fuese.


La birra que usa a Odín como reclamo está mezclada con miel... que vergüenza.

Lo que me toca los huevos es que nos han robao una palabra y ni siquiera la usan bien. Limón en alemán es "Zitrone" pero ellos a la limonada le llaman "Limonade" que hasta ahí todo me parece lícito. La cosa es que también tienen cosas como "Melonen limonade" y no tiene limón joder!! El zumo de melón ya es de por si una guarrería, pero ahí yo ya no entro, que no sepan usar la palabra limonada, que es nuestra, si que me da coraje.

Por lo que respecta a las bebidas de alta graduación, todos conocemos el Jägermeister (en caso contrario merecéis la muerte), aquí si que me quito el sombrero ante los señores alemanes. Y también conocemos todos el fenómeno de la imitación, causante de que, a la zaga del original, hayan salido miles de marcas de "Falsomeisters" cuyo sabor no es tan malo como cabría esperar, pero nah, se nota que sabe a barato aunque no es más barato, vale exactamente lo mismo que el original. A mi que baje Dios y me lo explique.


Falsenmeister: Botella destinada a la investigación científica.

En el tema desayuno esta gente si que flojea. Les quitas el zumo de manzana y no son nadie. Un pueblo sin Colacao ni Cacaolat, no es un pueblo feliz. Si, vale, tienen Nesquick, pero desde luego no me extraña que tengan tan mala leche, nunca mejor dicho, si cada mañana se toman la mierda de un conejo dejada secar al sol y triturada. Yo al menos también la tendría. El caso es que ni Okey tienen, que eso ya de por si es muy cogido por los pelos, pero un pueblo que no llega ni a esos mínimos...

En cuanto a bebidas energéticas altas en cafeína tienen aquí una llamada Reckless que, dando al Führer lo que es del Führer, es de lo mejor que he probado. Sabe muy parecido al Monster pero algo menos artificial, lo que tampoco significa que no se note el sabor a uranio empobrecido, pero es que a mi eso me gusta.

Y hasta aquí pescao vendido. Hasta la vista!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Día 25: Terrorismo

Hoy he vuelto a despertar, claro, si no no estaría escribiendo esto ahora y mi madre se habría llevado un disgusto. Aún me quedaban galletas de ayer así que he echao el polvo mañanero que media españa echa: Colacao. La otra media echa Nesquick y por lo tanto son merecedores de todo tipo de vejaciones y despropósitos.

He hecho una clase más bien rara en que la profesora nos ha explicado como y porquñe en el Berlín del muro se vivía mejor. Si, al más puro estilo abuelilla española diciendo: "Esto con Franco no pasaba!" Nada más que remarcar al respecto, en cualquier caso, seguró que se comía mejor en el lado rojo porque los restaurantes son todos más baratos y los Kaiser's más limpios.

Hablando de supermercados, lo que no tengan los de aquí, no lo tienen en ningún lao. ¿Que es lo más raro que habéis visto en un super? Yo si estubiese en España y me hiciesen la pregunta creo que optaría por los microscopios y las motosierras del Lidl. Pero lo que ya veo de juzgado de guardia son las GAFAS GRADUADAS que se pueden ver en los supers de aquí, concretamente en un Netto Venezuela. El diseño es un poco pobre pero hay gran variedad de graduaciones para adeptarse a todo tipo de cegatos, cortos de vista y Rompetechos en general.

Hmmm, curiosamente son el mismo modelo de gafas que lleva Hitler en "El Hundimiento"


 Hoy he visitado lo que vendría siendo el inframundo berlinés. Una especie de barriada turca, el clasico ghettillo que hay en todas las ciudades cosmopolitas. El Can Tunis de la capital alemana. Todo son tiendas de kebabs, peluquerias rancias con un solo modelo de corte de pelo, tiendas de ropa mala de estas que venden camisetas con lemas raros estampaos como "Sexy girl" en una camiseta rosa de la talla XXL y bazares de electronica y productos de segunda mano involuntaria. Vamos, que son robaos. No solo eso, si no que además no se cortan un pelo a la hora de piratear marcas y, para muestra, este teléfono móvil de marca "SUMSUNG"
No se ve mucho, porque mi móvil es "Nakio" y no hace unas fotos muy buenas.


Luego, fueraparte, también hay otras tiendas con un contenido mucho más sospechoso. De buenas a primeras uno las ve como si ahí solo se vendiese prensa, mecheros, tabaco y bebidas pero, a la que giras la calle y ves el escaparate del otro lao, ya te das cuenta de lo que ahí en realidad se cuece. Venden: Tirachinas, bolas de acero para el tirachinas, ballestas, virotes, puntas de flecha de estas de peli de indios para maximizar el daño de los virotes, machetes, linternas (pero que son muy grandes y bladiendolas o metiéndosela por el culo a alguien puedes hacer mucho daño), porras extensibles, porras eléctricas, navajas, binoculares, metralletas de balines, balines de metal y bates de beisbol pero ni pelotas ni guantes. Esta tienda en el barrio chungo de la ciudad es un poco sospechosa. Me recuerda al Ammunation del San Andreas pero con la preocupación añadida de que sto existe de verdad.

Bueno, esto ha sido todo. Hasta mañana, corazones!

martes, 6 de septiembre de 2011

Día 24: Banquete

Esta mañana, por fin, tras muchos días esperándolo y a pesar del catarrao que llevo encima, me he podido meter entre pecho y espalda un opíparo Frustúc (Voz alemana para denominar al desayuno) digno de la nobleza. Un Colacao con sabor a gloria y galletas y madalenas de varios tipos para sucar. Energía para no parar en todo el día y pa clase.

Me gusta los métodos didácticos de la profesora. El uso de personajes bíblicos en los ejercicios hace que todo entre mejor y luego, a la hora de la verdad, siempre viene bien tener al señor contento. Lo que si ahora que tengo tres hora de clase, ya se me hacen un coñazo, cuando empiece la uni que tengo 5...

Va a ir al cole su puta madre!
A medio día le he liao un cristo en la cocina al sonambucalvo este. Tiene una taza, bueno, hablemos con propiedad; TENÍA una taza llena de aceite de este usao del que guardan todas las madres y una cocina llena de cacharros dispuestos de tal forma que, el mover uno iniciaría un efecto dominó que se extendería por todos ellos. Bien, pues así ha sido, he dao un golpe a una olla y se ha acabado yendo to el aceite a tomar por el culo. Seguramente se haya escamapao por todo el suelo, no lo se, como están los quemadores y eso queda disimulao y total, era la ultima vez que cocino ahí, con que parezca que no ha pasao nada, me conformo. Pa lo que me queda en el convento, me cago dentro.

Ya habiendo disimulado todo el embolao, por la tarde, he ido a un parque que a su vez tiene un estanque que, a su vez, tiene patos. En Alemania son cuadriculaos hasta los patos. Tienen su propia jerarquía. El puesto de cada individuo dentro de la misma determinara su derecho a comer de las miguitas de pan que tiran los crios. Los crios por su parte ya tiran los cachos de pan de la forma que más revuelo causen entre los patos hasta que la lían mucho y vienen de debajo de un puente unas ocas, o cisnes o sabe Dios que era eso a poner orden.


Según la ley alemana, las ocas deberían comerse al pato por ser las más grandes.

También he visto que el tema supermercados no es tan bonito como al principio parecía ya que cada cadena tiene locales en versión "Venezuela" (término acuñado por Javier Barnés). Esto es, por ejemplo: ¿Sabéis esos Caprabos que son como mas sucios y lúgubres que el resto de Caprabos sin explicación aparente? Bien, pues eso es un "Caprabo Venezuela". Pues aquí hasta el Kaiser's tiene su propia versión de Kaiser's Venezuela, así que imaginarse los otros.

Bueno señores, me despido de nuevo, mañana más.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Día 23: Érase una vez el cuerpo humano

Amanece un nuevo día y...¡mierda! Mi sistema inmunológico me la ha vuelto a jugar, joder. Mi catarro ha evolucionado a: "Catarro de los guapos" featuring moquetes, cabeza como un bombo, garganta cogida, voz nasal. Todos los complementos para hacer de este un auténtico resfriado.

Estas mierdas tienen la culpa de que yo esté así.
Resfiao o no, me he ido para el cole. Hoy tocaba clase con la profesora es´ta medio chalada que nos incita al consumo matutino de cannabis. Ahora le ha dado por llamarme Albertus Magnus, aunque eso esta bastante guay. Lo que no es tan guay es que cuando no se algo, su método didáctico sea echarme agua por la espalda. Que aquí es invierno cojones. Y si, el agua era con gas. ya sabemos todos que estos alemanes suelen solucionar muchos problemas a base de gas.

A mediodía me he ido a casa a comer y ver el "De Buena Ley" este falso que tienen que está muy curioso, no entiendo nada pero cuando se gritan es gracioso. Luego ya cuando he salido a la calle un ratejo, me ha hecho ilusión ver a un señor de estos grandes alemanotes con la cara de Big Show, el de la lucha libre. He sabido que no era él porque, pese a medir sobre 1,95, era bajito para ser él. He aprovechao la vuelta a casa para comprarme muchos tipos de galleta para el desayuno que, ahora que tengo Colacao, voy a volver a desayunar como los campeones.


El alemanote tenía este mismo modelo de cara, clavao.

Por la noche, después de cenar (Que en realidad eran las 9, pero aquí la vida va como muy echada palante) he ido al típico parque que en España sería carne de redacción de Callejeros. Todo un display de borrachos y drogadictos consumiendo sus sustancias favoritas. Lo peor es que, por la tarde, los padres llevan a sus hijos a jugar a esos parques sin la más mínima preocupación. Yo recuerdo que mi madre, cuando iba al parque a jugar me decía: "Y no te metas por el bosquecillo que los gamberros dejan cosas". Ahora se que "Gamberros" era "Yonkis" y "Cosas" era "Jeringillas". Pos ahí estaban ellos charlando, girtando cosas raras y jugando con sus mascotas, en este caso, una rata, pero bueno, quien soy yo para decirle a nadie con qué Pokémon vivir sus aventuras.

Hay a quien le da por entrenarse uno de estos...
Apa, que la fuerza os acompañe!

domingo, 4 de septiembre de 2011

Días 21 y 22: Fin de semana 3

Día 21: Demencia

Otro buen día por tierras norteñas. La verdad es que este ha sido un día de sábado de lo más normal. Nadie a muerto así que no preocuparse. Iba a desayunar, pero a final no. Como ya solo me queda una semanilla aquí, decidí que ya no haría más la compra. Lo malo es que en lo que a desayunos se refiere, estoy en la más perra de las miserias, pero bueno, tengo un Kaiser's al lao.
Necesito un chute de esta mierda ya, con sus grumitos y todo.
Más tarde decidí ir a da una vueltecilla por el barrio, a ver las costumbres de la gente, chafardear tiendas, respirar aire y estas mierdas que uno hace cuando no tiene nada que hacer. Hay tal colección de locos por la calle. Viejas que les da por jurar en arameo a grito pelao, señores que bailan porque si por la calle, gente que habla sola. Berlín es el Toisarás de los locos, lo que no haya aquí, no lo hay en ningún lao. Aquí, no como en España, la gente pasa de los locos, ni les mira. Aquí la gente vive como en su propia burbuja y no muestran interés por la vida de los demás. Que dicho así parece algo bueno, en plan: "Ohh que modernos, no chafardean" pero no no, es que los alemanes no tienen sentimientos. Lo que si es curioso es que los perros obedecen fielmente a su entrenador por loco que este pueda parecer.

Cansado ya de dar vueltas, fui a casa a echar la siesta y, según la tradición española, antes de dormirse se mira que echan por la tele. En la parrilla televisiva nos copian. Pero descaradísimamente además, no solo tienen su propia versión de "De Buena Ley", solo que aquí el falso juez en vez de una maza tiene un artefacto que no sabría describir que también le da un +15 en autoridad, si no que además en una de estas series policiacas suyas más aburridas que mear sin ganas, la musiquilla del principio es una de Héroes del Silencio.

A este señor no lo tienen, no son tan guays.
Luego ya por la noche, buscando un parque en el que hacer una barbacoa con la que acabar con el excedente de las anteriores. Acabé visitando un sitio que, bonito es poco. Se trata del típico barrio de gitaneo que hay en todas las ciudades. Ese en el que hay mas cristales rotos que adoquines en el suelo. Con sus farolas apagadas, sus casinillos clandestinos, sus grupos de morillos con más mala pinta que los dónuts de colores del Dunkin Dónuts, pues el clásico barrio chungo de todas las ciudades. Ese que si tienes que cruzarlo pa volver a casa vas corriendo. Digamos que son las casas baratas de Berlín. Si en el fondo tan distintos a nosotros, no son.




Día 22: Regalos y favores


Podría haber comprao ayer algo para desayunar hoy pero, como soy gilipollas, pues no lo hice y esta mañana he pasao más hambre que el perro un ciego. De mañana no pasa que compre algo pa tener aquí.

Bien, pues por la mañana he ido al Reichstag. Explicao pa la juventud de ahora; una cosa muy grande y con muchas sillas en donde se juntan los diputaos y votan lo de las leyes. A decir verdad es más bonito por fuera que por dentro, dentro está vacío y mustio. Gracias a dios están en plena campaña electoral y eso le da algo de vidilla. En realidad me sudan la polla los políticos de aquí pero como es campaña, regalan cosas. Bolis y estas mierdas, nada interesante y aquí la gente hace cola civilizadamente para escuchar un discursito del político de turno y coger su obsequio. Yo no, yo no hago cola, y menos pa que un tio trajao me planche la oreja con gilipolleces. Había un partido que regalaba unas pelotitas de futbol blanditas para críos. las tenían en una piscina apartada de la cola así que me he cogido tres y arreando pa casa, que es tarde.


La verdad es que el Reichstag este de Lego era más interesante y no, a pesar del nombre, no he visto por allí a Hitler.

Hoy he vuelto a pasar por los mercadillos estos de chatarra. Sigo sin entender que narices les ve la gente porque, a no ser que tengas alguna puerta sin pomo, que es el producto principal allí, pomos de puerta, no tiene mucho interés. Todo es roñoso y muy caro. Nada de: "Reinaaaaaa, treh braguitaaaah a doh euroh!!!" aqui por tres pares de bragas (Que no se por que se llaman pares, porque solo es una, vale que si que metes las dos piernas, pero es que el día que un iluminao haga bragas pa solo una pierna, eso ni serán bragas ni sera nada) lo mismo te soplan 60 pavos. Claro que podrás decir que tienes unas bragas de la ciudad más cosmopolita del panorama modernillo actual.

A veces pienso que le caigo bien a alguien allí arriba, y hoy es uno de esos días pues, cuando andaba tranquilamente por el East Side Gallery, el cacho este muro con grafittis, algo ha llamado mi atención. En el suelo, un papel. No era como los demás, su rosado color me resultaba familiar así que me he detenido a ver con calma que era... ¡DIEZ EUROS! ¡DIEZ PUTOS EUROS! Fuck Yea! vale que con esto no salgo de la crisis, pero hace ilusión saber que eran de otro. Nadie más parecía haberlos visto. Me he abalanzado a por ellos y pa la saca.

Unos pocos más y me hago un abanico así de chulo.
No todo podía ser bueno. Como aquí el tiempo cambia más que el sistema educativo español, me he pillao un catarro de estos de padre y muy señor mío. Ahora tengo que ir como un capullo siempre con el paquetillo de clínex a mano no sea que me salgan moquillos.

Por suerte, al final del día, un colega que mañana ya marcha hacia España me ha pasado un poco de Colacao de un alijo que consiguió pasar por la frontera. Ya solo me falta un tetabrick de leche para desayunar en condiciones ¡Yay!

Y esto ha sido el fin de semana en general. Hasta la siega del pepino!