domingo, 4 de septiembre de 2011

Días 21 y 22: Fin de semana 3

Día 21: Demencia

Otro buen día por tierras norteñas. La verdad es que este ha sido un día de sábado de lo más normal. Nadie a muerto así que no preocuparse. Iba a desayunar, pero a final no. Como ya solo me queda una semanilla aquí, decidí que ya no haría más la compra. Lo malo es que en lo que a desayunos se refiere, estoy en la más perra de las miserias, pero bueno, tengo un Kaiser's al lao.
Necesito un chute de esta mierda ya, con sus grumitos y todo.
Más tarde decidí ir a da una vueltecilla por el barrio, a ver las costumbres de la gente, chafardear tiendas, respirar aire y estas mierdas que uno hace cuando no tiene nada que hacer. Hay tal colección de locos por la calle. Viejas que les da por jurar en arameo a grito pelao, señores que bailan porque si por la calle, gente que habla sola. Berlín es el Toisarás de los locos, lo que no haya aquí, no lo hay en ningún lao. Aquí, no como en España, la gente pasa de los locos, ni les mira. Aquí la gente vive como en su propia burbuja y no muestran interés por la vida de los demás. Que dicho así parece algo bueno, en plan: "Ohh que modernos, no chafardean" pero no no, es que los alemanes no tienen sentimientos. Lo que si es curioso es que los perros obedecen fielmente a su entrenador por loco que este pueda parecer.

Cansado ya de dar vueltas, fui a casa a echar la siesta y, según la tradición española, antes de dormirse se mira que echan por la tele. En la parrilla televisiva nos copian. Pero descaradísimamente además, no solo tienen su propia versión de "De Buena Ley", solo que aquí el falso juez en vez de una maza tiene un artefacto que no sabría describir que también le da un +15 en autoridad, si no que además en una de estas series policiacas suyas más aburridas que mear sin ganas, la musiquilla del principio es una de Héroes del Silencio.

A este señor no lo tienen, no son tan guays.
Luego ya por la noche, buscando un parque en el que hacer una barbacoa con la que acabar con el excedente de las anteriores. Acabé visitando un sitio que, bonito es poco. Se trata del típico barrio de gitaneo que hay en todas las ciudades. Ese en el que hay mas cristales rotos que adoquines en el suelo. Con sus farolas apagadas, sus casinillos clandestinos, sus grupos de morillos con más mala pinta que los dónuts de colores del Dunkin Dónuts, pues el clásico barrio chungo de todas las ciudades. Ese que si tienes que cruzarlo pa volver a casa vas corriendo. Digamos que son las casas baratas de Berlín. Si en el fondo tan distintos a nosotros, no son.




Día 22: Regalos y favores


Podría haber comprao ayer algo para desayunar hoy pero, como soy gilipollas, pues no lo hice y esta mañana he pasao más hambre que el perro un ciego. De mañana no pasa que compre algo pa tener aquí.

Bien, pues por la mañana he ido al Reichstag. Explicao pa la juventud de ahora; una cosa muy grande y con muchas sillas en donde se juntan los diputaos y votan lo de las leyes. A decir verdad es más bonito por fuera que por dentro, dentro está vacío y mustio. Gracias a dios están en plena campaña electoral y eso le da algo de vidilla. En realidad me sudan la polla los políticos de aquí pero como es campaña, regalan cosas. Bolis y estas mierdas, nada interesante y aquí la gente hace cola civilizadamente para escuchar un discursito del político de turno y coger su obsequio. Yo no, yo no hago cola, y menos pa que un tio trajao me planche la oreja con gilipolleces. Había un partido que regalaba unas pelotitas de futbol blanditas para críos. las tenían en una piscina apartada de la cola así que me he cogido tres y arreando pa casa, que es tarde.


La verdad es que el Reichstag este de Lego era más interesante y no, a pesar del nombre, no he visto por allí a Hitler.

Hoy he vuelto a pasar por los mercadillos estos de chatarra. Sigo sin entender que narices les ve la gente porque, a no ser que tengas alguna puerta sin pomo, que es el producto principal allí, pomos de puerta, no tiene mucho interés. Todo es roñoso y muy caro. Nada de: "Reinaaaaaa, treh braguitaaaah a doh euroh!!!" aqui por tres pares de bragas (Que no se por que se llaman pares, porque solo es una, vale que si que metes las dos piernas, pero es que el día que un iluminao haga bragas pa solo una pierna, eso ni serán bragas ni sera nada) lo mismo te soplan 60 pavos. Claro que podrás decir que tienes unas bragas de la ciudad más cosmopolita del panorama modernillo actual.

A veces pienso que le caigo bien a alguien allí arriba, y hoy es uno de esos días pues, cuando andaba tranquilamente por el East Side Gallery, el cacho este muro con grafittis, algo ha llamado mi atención. En el suelo, un papel. No era como los demás, su rosado color me resultaba familiar así que me he detenido a ver con calma que era... ¡DIEZ EUROS! ¡DIEZ PUTOS EUROS! Fuck Yea! vale que con esto no salgo de la crisis, pero hace ilusión saber que eran de otro. Nadie más parecía haberlos visto. Me he abalanzado a por ellos y pa la saca.

Unos pocos más y me hago un abanico así de chulo.
No todo podía ser bueno. Como aquí el tiempo cambia más que el sistema educativo español, me he pillao un catarro de estos de padre y muy señor mío. Ahora tengo que ir como un capullo siempre con el paquetillo de clínex a mano no sea que me salgan moquillos.

Por suerte, al final del día, un colega que mañana ya marcha hacia España me ha pasado un poco de Colacao de un alijo que consiguió pasar por la frontera. Ya solo me falta un tetabrick de leche para desayunar en condiciones ¡Yay!

Y esto ha sido el fin de semana en general. Hasta la siega del pepino!

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